Al sur de Bolivia se encuentra la prueba de que algún día existió un gran lago de sal. Hoy, la inmensidad blanca del desierto, cuya superficie supera las 10 mil millones de toneladas de sal, se convierte en un escenario digno de admirar: un hombre de maíz, un guatemalteco de admirar, se convirtió en la primera persona en la historia en recorrer 160 kilómetros caminando la superficie del Uyuni, el salero más grande del mundo en Bolivia.

Juan Carlos Sagastume nació en Guatemala el 10 de noviembre de 1971. Vivió en Petén hasta los siete años y luego regresó a la ciudad. Ahí continuó sus estudios, hasta graduarse de Bachiller en Ciencias y Letras, en 1990.

Ese año, se trasladó a Estados Unidos, para trabajar en hotelería. Fue en ese país donde nació el primer gran sueño de aventura; recorrer 6,500 Kms. en 85 días por 12 países de Europa.

Han sido tantos logros que le han dado majestuosidad. En 2013 la competencia LOST118 consistía en recorrer sin parar, los 190 Kms. que mide el perímetro del lago Okeechobee en Clewiston, Florida. Juan Carlos conquistó el primer lugar con 5 horas de ventaja sobre el segundo puesto que consistía en recorrer sin parar, los 190 Kms.

“Este fin de semana, me convertí en la primera persona que cruzó, sin parar, el desierto de sal más grande del mundo, ubicado en Bolivia. Una travesía que me tomó veintiocho horas y media. Inicie el viernes 26 de octubre a las 6:00 pm (hora local) y finalize el sábado, 27 a las 10:30 pm”, escribió Sagastume en sus redes sociales.

 
Es fácil desorientarse y perderse en esta inmensidad. Las posibilidades de albergar vida son casi nulas. Volcanes activos, montañas y cactus remotos son los únicos testigos de los majestuosos paisajes, las temperaturas en picadas y los anaranjados atardeceres que con su colorido le dan un matiz diferente a este lugar.

“Inicié este desafío con un ritual personal con el que le pedí permiso al desierto para dejarme ingresar y permitirme llegar al otro lado, sin saber que este se convertiría en uno de los más severos que he realizado”, confesó Juan Carlos.

Cerca de 165 kilómetros tuvo Juan Carlos Sagastume que caminar mientras soportaba las bajas temperaturas por la noche y el calor intenso en el día.